La reforma de la Ley de datos que se viene en Argentina: de declarar a demostrar
La Ley 25.326 de Protección de Datos Personales tiene más de dos décadas, y el mundo del dato cambió varias veces desde entonces. Por eso importa que en el Congreso se hayan reintroducido varios proyectos para reformarla de forma integral (iniciativas de los diputados Yeza y Carro, y del senador Doñate), todos inspirados en el borrador de la AAIP y alineados con estándares internacionales como el GDPR europeo y la LGPD de Brasil.
Más allá de cuál avance, el rumbo es claro. Y para una empresa, ese rumbo se resume en un cambio de lógica.
De “cumplo” a “puedo demostrarlo”
La novedad conceptual más importante es la responsabilidad proactiva y demostrada (lo que se conoce como accountability). Hoy alcanza, en la práctica, con declarar que uno protege los datos. El nuevo enfoque pide poder demostrarlo: tener registro de qué datos se tratan, con qué base, quién accede y qué medidas se tomaron. No es un trámite; es una forma de gobierno del dato.
A eso se suman otros principios que ya son estándar afuera:
- Privacidad por defecto y por diseño: pensar la protección desde que se diseña un producto o proceso, no como parche posterior.
- Nuevos derechos para las personas: portabilidad de sus datos y oposición a decisiones automatizadas que produzcan efectos legales o los afecten — un punto cada vez más relevante en la era de la IA.
Por qué mirarlo ahora si todavía es proyecto
Porque la preparación no se improvisa. Pasar de “declarar” a “demostrar” implica saber dónde viven los datos, ordenar accesos, documentar decisiones — trabajo de meses, no de la semana previa a que la ley entre en vigencia. Las empresas que empiezan ahora llegan con la casa ordenada; las que esperan, corren.
Y hay un argumento que trasciende el cumplimiento: en un mercado donde la confianza pesa, poder demostrar buen gobierno del dato es un diferencial comercial — sobre todo frente a clientes grandes, regulados o del exterior que ya lo exigen por contrato, con o sin ley local.
La decisión
Tres preguntas para el directorio:
- Si tuviéramos que demostrar cómo protegemos los datos, ¿podríamos — con registros, no con buenas intenciones?
- ¿Sabemos qué decisiones automatizadas tomamos sobre personas, y si son explicables?
- ¿Estamos tratando esto como un tema legal o como gobierno del dato? Lo segundo es lo que genera ventaja.
La ley todavía no está. El rumbo, sí. Y ese rumbo premia a quien se ordena antes.